Glorias Deportivas: Orlando Martínez, primer oro Revolucionario
Llegó en una histórica tarde del 10 de septiembre de 1972 sobre el ring del "Olimpic Hall", de la ciudad capital de Baviera. El gallo Orlando Martínez , con su claro 5-0 frente al fajador mexicano Alfonso Zamora, se convirtió en el primer campeón olímpico del boxeo y del deporte revolucionario cubano.
Orlandito, pese a sus casi 180 peleas para entonces, tuvo que emplearse a fondo para derrotar al mexicano, precedido por un impresionante aval de 45 peleas celebradas sin la sombra de un revés. Incluso, 42 de esos éxitos, no llegaron al límite de tiempo.
Zamora llegó a la final tras vencer en cuatro ocasiones por la vía rápida
Sin embargo ese día 10 de septiembre, Orlandito manejó a su adversario a distancia, sin presentarle jamás un blanco fijo. Zamora, no tuvo potencia para seguirlo, para acorralarlo, ni la resistencia para soportar los contraataques de Martínez, cuyos golpes, en mayor cantidad que fortaleza, le rociaron el rostro. En el segundo round, el azteca cayó a la lona por vez primera en su carrera, sorprendido por un cruzado de derecha. No obstante eso, y en un gesto que mostró el respeto que sentía por su adversario, Martínez optó por no buscar el nocaut. Era demasiado riesgoso.
Momnetos después de ceñirse la corona, Orlandito conoció la opinión de su rival por el cetro.
"Ese negrito horroroso parecía chango, y como tal se movía sobre el ring, con sus largos brazos y sus largas piernas. ¡No le pude pegar! Siempre me mantuvo a distancia. Me ganó bien, indiscutiblemente; su experiencia fue demasiado para mí. Me controló a su gusto. Ni una sola vez pude clavarle un buen izquierdazo
Tal vez una de las historias más bellas del paso de Cuba por los Juegos Olímpicos se escribió una tarde veraniega del mes de julio en Moscú, en 1980.
Ramón Fonst Segundo nació en la ciudad de La Habana el 31 de agosto de 1883 y, antes de cumplir los 10 años, fue llevado a París, donde se desempeñó en diferentes disciplinas deportivas, como el boxeo, sobre todo la especialidad "savate" (se usaban tanto las manos como los pies), muy practicada en Francia en esa época, y en la que obtuvo títulos otorgados por prestigiosas instituciones deportivas de la capital gala, Londres y Bruselas, la Sociedad Salvatores de París y el Colegio St. Charles, de Montecarlo. En ese período, además, Fonst practicó el ciclismo –en boga en Europa a fines del siglo XIX–, en el que recibió trofeos de primer orden, al someter a aventajados ciclistas del continente. De igual forma, incursionó en competencias de tiro con pistola y revólver, hasta conquistar 44 primeros lugares en el lapso de un año. Todo esto ocurrió siendo Fonst un adolescente, en los años previos a 1899, cuando decidió dedicarse por entero a la esgrima, deporte en el cual habría de acumular los más importantes títulos de su vida deportiva, como el de campeón mundial de espada en ese propio año. A partir de entonces, comenzó su trayectoria más conocida: primer cubano y latinoamericano que traspasó el umbral de los elegidos para conquistar una medalla de oro (espada), en la segunda edición de los Juegos Olímpicos de la Era Moderna, celebrados en París en 1900; títulos individuales de florete y espada –y de florete y sable por equipo– en las Olimpíadas de San Luis (Estados Unidos, 1904), para inscribir su nombre entre los dioses del Olimpo deportivo, al acumular cinco preseas doradas en este tipo de cita; títulos individuales en las tres modalidades de la esgrima, en los I Juegos Centroamericanos y del Caribe (México, 1926), hazaña que repitió en la segunda edición de estos certámenes (La Habana, 1930), pero solo en florete y espada. En los III Juegos (Panamá, 1938), con 55 años, fue factor decisivo para que el equipo Cuba se agenciara la primera plaza por conjunto, en espada. En 30 años de faena, cosechó 125 medallas y 25 trofeos, varios como premios o buenas actuaciones en boxeo tipo francés, y tiro. Se le considera el más grande esgrimista de todos los tiempos y uno de los atletas más integrales que ha conocido el deporte. Murió en su ciudad natal, el 9 de septiembre de 1959, a consecuencias de un coma diabético.